«Tengo 53 años y, desde la menopausia, siempre acababa el día con la barriga hinchada. Por la mañana mis vaqueros me quedaban bien, pero por la tarde me apretaban muchísimo. Con Livia he empezado a notar una diferencia y ahora me siento más cómoda al final del día. Es un alivio no estar pensando constantemente en mi barriga.»














